La roca, recuerdos de infancia y veranos en Mar del Plata

La apuesta por el teatro, sobre todo en estos tiempos complicados económicamente, es verdaderamente un acto de valentía. Es mantener viva una comunidad que necesita del arte, crear espacios donde se prospera a través del conocimiento y la experiencia. Así lo expresa Nelson Rueda, quien regresa con su unipersonal “La roca”, a partir del 10 de julio en la sala Inda Ledesma del Espacio Experimental Leónidas Barletta, ubicado en Av. Roque Sáenz Peña 943.

La obra, escrita y dirigida por Ariel Gurevich, toca temas profundos y personales. Se inspira en la muerte temprana del padre de Rueda y se expande hacia una reflexión más amplia sobre la figura paterna, la memoria y esos veranos mágicos en Mar del Plata. Hablamos con Nelson sobre estos temas.

Periodista: ¿Qué te atrae de este texto? ¿Qué es lo que te mueve a interpretarlo?

Nelson Rueda: Hacer “La Roca” es un gran desafío para mí, ya que es mi primer unipersonal. Este material me toca la vida de lleno. Habla sobre mi padre, quien falleció muy joven. Volver a revivir esos veranos en Mar del Plata, una ciudad que adoro y que tuvo un gran significado para él, gracias al legado de mi abuelo, es lo que más me entusiasma.

P.: ¿Y cómo se da esa conexión entre el duelo personal y la memoria colectiva?

N.R.: A través de los recuerdos de aquellos veranos en Mar del Plata, de las costumbres de mi padre, de rituales y, especialmente, de una roca que simboliza ese tiempo. Con esa roca, cada año, vuelvo a dialogar con una época, un grupo social que espera con ansias el descanso en enero. Es una ciudad que combina lo popular con las clases acomodadas, donde todos celebran juntos frente al mar.

P.: ¿Cómo abordan la cuestión de la clase social en la obra?

N.R.: Mar del Plata representa un sueño argentino donde diversos sectores sociales encuentran un espacio común. Desde la década de 1960, se ha convertido en un destino turístico accesible para muchos.

P.: ¿Cómo se transforma el hijo en un medio que lleva el recuerdo del padre?

N.R.: La obra invita a ocupar el lugar del padre para comprenderlo mejor. La figura del padre cobra vida a través de mí, y en ese proceso, se establece un diálogo pendientes por su muerte prematura.

P.: ¿Cómo es la puesta en escena de este unipersonal y cómo reconstruyen Mar del Plata como un personaje?

N.R.: La obra incluye un minidocumental sobre mi madre, donde comparte su perspectiva y resalta su papel como madre y esposa. Además, contaré anécdotas familiares y mostraré objetos de mi infancia, como un libro que se llamaba “Espacio feliz”. Estos elementos ofrecen un vistazo a lo que significaba crecer en esa época.

P.: ¿Qué pensás sobre el teatro en la actualidad? ¿Cómo ves la escena?

N.R.: El teatro actual nos interpela, trae nuevos públicos y es un bien invaluable. En este contexto desafiante, mantener una obra y experimentar con nuevos lenguajes es crucial para nuestra comunidad. Defender estos espacios teatrales es fundamental, ya que representan la diversidad y el talento de nuestro país en el mundo del teatro.

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